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¿Cuándo empiezan a hablar?

A partir de los 14 meses aproximadamente, cuando el niño empieza a andar, el lenguaje empieza a explotar. Comenzará usando palabras sueltas y pasará a formar frases sencillas. A esta edad también empieza a entender y a seguir peticiones simples, como “Tráeme tu libro” o “Dile adiós”.

Pero los niños pequeños a menudo no tienen las palabras para expresar grandes emociones o hablar de experiencias complejas. Con tu ayuda, comenzará a aprender a utilizar las palabras para comunicarse mejor.

Fomentar el habla

No necesitas “enseñar” a tu hijo a hablar. Aprenderá a través de las interacciones diarias , especialmente contigo.

Cuando estás con tu peque, se trata de disfrutar y fijarte en lo que le interesa a tu hijo . Entonces puedes hacer un comentario o una pregunta, y darle tiempo para que responda. Por ejemplo, si tu hijo señala una hormiga en el jardín, puedes decir, -Mira que hormiguita tan pequeña, es de color negro, ¿qué estará haciendo?. Entonces espera un poco y fíjate en como responde tu peque.

Cuando compartes momentos como estos, es importante que le des tiempo para encontrar palabras para sus ideas. Se trata de esperar a escuchar lo que dice, en lugar de tratar de poner palabras en su boca.

Y cuando tu hijo responda, es importante mostrar que realmente estás escuchando . Puedes hacerlo manteniendo mucho contacto visual y diciendo cosas como: “¿Crees que la hormiga va a dar un paseo?”. Sí, ¡ahí va!. Cuando haces esto, envías el mensaje de que lo que tu hijo dice es importante para ti.

Las interacciones simples y significativas como éstas animan a tu peque a hablar más y a usar más palabras. También le ayudan a comprender más sobre el patrón de las conversaciones.

Del lenguaje corporal a la palabra

Cuando son pequeños suelen utilizar el lenguaje corporal cuando no tienen las palabras para expresar ideas y sentimientos. Por ejemplo, tu peque seguramente tire de tus pantalones para que lo tomes, sacuda o asentir con la cabeza, o estire su brazo o señale para alcanzar algo que quiere.

Este es un buen momento para animarlo a usar palabras . Puedes hacerlo repitiendo lo que crees que quiere. Por ejemplo, parece que te has quedado con hambre, ¿quieres más manzana?

Puedes ayudarle a entender cómo las palabras, los sentimientos y el lenguaje corporal van juntos hablando de ellos y haciendo conexiones. Por ejemplo, “Gracias por avisarme de que el agua se ha caído en tu dibujo. Veo que estás muy triste porque tu cuaderno se ha estropeado”. Esto vincula el sentimiento con la palabra.

Comprender los sentimientos y poder hablar de ellos son pasos importantes hacia la autorregulación.

Consejos para estimular el habla

Aquí hay algunas ideas prácticas y cotidianas para que tu hijo estimule su habla y le ayude a aprender más palabras:

  • Podéis leer juntos y compartir historias. Los cuentos que tienen patrones de palabras, rimas e imágenes coloridas a menudo capturan el interés y la atención de los niños pequeños.
  • Canta canciones o recita rimas. Esto le ayuda a entender los diferentes sonidos de las palabras – y es divertido. Si necesitas ayuda para recordar la letra de las canciones y las rimas, echa un vistazo a nuestro cancionero.
  • Cuando juegues con tu peque, usa palabras para describir lo que está pasando, por ejemplo, “Empuja la pelota hacia mamá” y “¡Tienes la pelota!
  • Dale opciones usando palabras y objetos. Por ejemplo, puedes mostrarle dos pares de zapatos y decir: “Vamos a salir”. ¿Prefieres usar tus botas rojas o tus zapatos azules?
  • Cuando tu peque use palabras “inventados” como “aba”, repita la frase con la palabra correcta. Por ejemplo, “Sí, voy a darte agua”.

Estrategias para entender las palabras

Es fácil olvidar que los niños no entienden todo lo que decimos. Aquí hay algunas ideas para probar cuando tu hijo pequeño parece desconcertado por algo que has dicho:

  • Intenta decirlo de diferentes maneras. Por ejemplo, “Pon los bloques en la caja”;  “Aquí está la caja”; “Pon los bloques en ella”; o “Lleva los bloques a la caja, y ponlos dentro”.
  • Intenta usar las mismas palabras para describir las cosas. Si repites las mismas palabras, empezará a entenderlas. Por ejemplo, siempre puedes utilizar la palabra “pijama” cuando hables de lo que lleva tu peque a la cama.
  • Cuando des instrucciones, hazlo claro y limítalo a uno o dos pasos, por ejemplo, “Tapa lo rotuladores”. Luego: “guárdalos en la caja”.

Hable con su pediatra si no utiliza gestos como asentir con la cabeza o señalar con el dedo, o si no utiliza palabras para comunicarse.

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