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Nuestro deseo de San Valentín

“Cualquiera que sea la pregunta, el amor es la respuesta”. 

– El Dalai Lama


¿Qué tiene que ver el día de San Valentín con la paternidad? El Amor. El propósito del Día de San Valentín es celebrar el amor de todo tipo.

El objetivo de la crianza de los hijos, obviamente, es criar hijos. Pero creo que la paternidad tiene un propósito secreto: transformarnos a nosotros, los padres (es solo una creencia personal después de estar criando a 3 hijos únicos). Amar a nuestros hijos e hijas nos ayuda a curarnos a nosotros mismos, para que podamos vivir más plenamente. 

Momentos difíciles en la crianza

Muchas veces perdemos el foco y pensamos que criar hijos se trata exclusivamente de “enseñarles”. Habitualmente en el día a día con los niños la enseñanza termina en una labor puramente controladora. Una cadena sin fin de batallas para que duerman, se cepillen los dientes, cenen, hagan sus deberes, usen el orinal, dejen de molestar a sus hermanos…

Estas batallas diarias, pueden hacernos olvidar la alegría de ser papás y mamás… y ese es un lujo que no debemos permitirnos.

Pero no tiene por qué ser así. Es cierto que en realidad no tenemos control sobre nuestros hijos, quienes, después de todo, son seres humanos y tomarán sus propias decisiones. Y es cierto que nuestras ideas de lo que nuestro hijo “debería” hacer a menudo no se alinean con las ideas de nuestro hijo. Pero, para empezar, hay formas de evitar muchas de esas batallas diarias:

  • Ver las cosas desde la perspectiva de tu hijo y reconocer sus sentimientos.
  • Mantener la calma.
  • Buscar soluciones ganar / ganar. Difícil, sí, pero se puede.
  • Ayudar a los niños con los sentimientos de malestar que les impulsan a comportarse mal.

Pero, ¿qué pasa si hay sentimientos heridos e ira en ambos lados? ¿Qué pasa si estos sentimientos aparecen en tu hijo una y otra vez? Todavía hay una salida.

Mama abrazando a niño

La salida es y será siempre el amor

No desde el punto de vista romántico al que a veces damos una importancia desmesurada. A ese puede ser difícil acceder cuando estamos en un estado de lucha o huida y tu hijo parece el enemigo.

Por amor me refiero a una acción. Esa cosa valiente que haces cuando tu hijo actúa como si estuviera poseído y tú estás al límite, listo para rendirte. La elección a la que te enfrentas en esos momentos realmente terribles, cuando estás caliente de rabia y frío, en el fondo, de miedo. En definitiva, una elección entre el amor y el miedo. 

Simplemente olvida todo lo que te han enseñado sobre lo que se supone que debes hacer como padre o madre y te dices: “Cualquiera que sea la pregunta, el amor es la respuesta”. 

  1. Respira profundo y exhala lentamente, para volver a la respiración abdominal, que calma tu sistema nervioso.
  2. Luego, mira a esa hermosa personita que amas, que está actuando de una manera tan molesta y piensa lo terrible que debe sentirse por dentro para actuar así. Recuerda que su malestar es un estado fisiológico y que alguien que está fuera de control no puede escuchar la razón y no puede aprender en este momento. 

Lo que necesita es sentirse lo suficientemente segura para pasar de “luchar o huir” a un estado de equilibrio. Solo tú puedes ayudarla a volver a regularse.


¿Cómo ayudar a tu hijo a sentirse seguro? Con amor.

Olvídate del comportamiento por ahora. Puedes hablar de eso más tarde, cuando ambos podáis razonar. En este momento, profundiza y ve más allá del comportamiento para curar la causa. Simplemente impregna de tu amor a tu hijo. Mantente presente. Respira.

Acepta quién es en este momento: todas las lágrimas, la rabia y la rebelión. Suavízate y el también se ablandará. Vuelve a amar a tu hijo para que se sienta seguro y verás que el afecto y la cooperación también regresan. El amor nunca falla.

No es nada fácil. De hecho, esta es una de las cosas más difíciles que jamás harás. Pasar de ese estado de miedo al de amor requiere todo el coraje y la fuerza que puedas reunir. Pero siempre funciona. 

Ningún niño está más allá de tu amor.

 Ningún amor que das es en vano. Y cada vez que haces esto, se vuelve más fácil (todo se aprende). Estás estableciendo vías neuronales, por lo que estás recableando tu cerebro. 

Así que nuestro deseo de San Valentín para ti es:

  • Que encuentres el coraje para cambiar, una y otra vez en esos momentos difíciles, del miedo al amor. 
  • Que estos cambios te traigan menos momentos difíciles y más momentos que derritan tu corazón con tu hijo o hija. 
  • Que realmente disfrutes de tu preciosa personita. 
  • Que te encante ser el padre/madre de tu hijo o hija. 
  • Que redescubras la alegría de ser padre/madre.

El amor nunca falla. Cualquiera que sea la pregunta, el amor es la respuesta.


Feliz día de San Valentín.

Puedes hacer estas actividades infantiles de San Valentín con tu peque.

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