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Mi hijo se chupa el dedo

Mi hijo se chupa el dedo

¿POR QUE LOS NIÑOS/AS SE CHUPAN EL DEDO?

Chuparse el dedo o succión digital es un acto reflejo que tiene los niños/as desde el periodo intrauterino y que se mantiene durante los primeros meses o años de vida.  Es un reflejo de supervivencia que necesitamos para poder alimentarnos nada más nacer, y que además aporta tranquilidad y serenidad, por lo que es muy habitual encontrarnos con peques que se chupan los dedos, especialmente el pulgar.

Winnicott, pediatra, psicoanalista y psiquiatra infantil, especializado en este tema, denomina a este comportamiento como un objeto transicional, es decir, se utiliza el dedo como un objeto para cubrir la transición entre lo externo y lo interno, ejerciendo la función de un mediador simbólico.
Por ejemplo: Cuando una madre y el niño empiezan a separarse por motivos laborales, el bebe busca un sustituto que le aporte seguridad y confianza en los momentos de inseguridad, pudiendo ser un peluche, una mantita, o en este caso el dedo pulgar.

Por lo tanto, si es un acto innato de los bebes nada más nacer ¿Cuándo es realmente un problema que un niño/a se succione el dedo? Pues se convierte en un problema cuando se observa que, al transcurrir los primeros meses e incluso el primer año de vida, el niño/a no elimina esta acción, convirtiéndose en una adicción cada vez mas constante y continuada utilizada para autosatisfacerse y tranquilizarse que en la mayoría de las ocasiones vienen derivadas de situaciones de inseguridad emocional, aunque puede haber otras causas.

Para hacernos una idea alrededor del 80% de los peques se chupan el dedo en su etapa infantil, normalmente desde el mismo momento del nacimiento, pero numerosas investigaciones indican que más de la mitad de ese porcentaje dejan de hacerlo entre los 6-7 meses de edad, y más aun entre los 2-4 años, siendo únicamente el 6% de los niños/as los que continúan chupándose el dedo después de los 4 años de edad, considerándose ya una conducta no normalizada. Denominándose digitosucción o succión digital.

Por lo tanto, es aconsejable intentar quitar este hábito antes de los 3 años, para evitar consecuencias negativas.

Patologías provocadas por la succión digital:

  • Problemas mandibulares y maloclusión dental como la deformación del paladar, dientes y lengua.
  • Infecciones respiratorias, en boca, estomago e intestino.
  • Deformación en los dedos succionados.

Técnicas y estrategias para corregir el hábito

Para comenzar a eliminar el hábito de que el niño/a se chupe el dedo lo primero que se debe hacer es intentar detectar la causa que provoca esta acción, siendo las más habituales:

  • Como conciliador del sueño cuando el niño/a se siente muy cansado.
  • Como objeto tranquilizador en momentos de ansiedad o nerviosismo
  • Como acto reflejo ante el aburrimiento.

¡Atento a la frecuencia, duración e intensidad!

Es importante que cuando los familiares y educadores se planten eliminar este comportamiento estén decididos, sean pacientes y persistentes.

Las estrategias más adecuadas son:

  • Distracción: es un gran método para cuando la causa es derivada del aburrimiento, se puede proponer juegos que implique la utilidad de las manos, bailes, dibujar, etc., en cuanto se detecte que el niño/a vaya a chuparse el dedo.
  • Sustitución: esta estrategia es de gran utilidad para cuando la causa es tanto por nerviosismo o provocada por el sueño, se le puede proporcionar al peque un peluche, una mantita o un sonajero entre otros.
  • Refuerzo positivo: es una estrategia que es complementaria al resto de métodos y que debe aplicarse siempre. Consiste en felicitar y recompensar afectivamente al pequeño/a. También se les puede aportar pequeñas recompensas físicas como pegatinas y sellos entre otros, pero que deberán ir eliminándose progresivamente.
  • Recomendaciones sutiles: como por ejemplo aconsejarles que cuenten hasta tres si es que están nerviosos, dar un abrazo a papá o mamá si se encuentran tristes o solos…
  • Hablar del problema: cuando el niño/a ya es suficiente mayor como para entender la situación es aconsejable comentarles el cambio que se quiere conseguir, como se va a trabajar y demás, para que ellos vayan asimilando poco a poco el cambio y se puedan concienciar.
  • Otros métodos para casos de dificultad máxima son:
  • Poner una tirita o un esparadrapo en el dedo.
  • Aplicarles vinagre o zumo de limón (intentar evitar picantes que puedan provocar problemas gastrointestinales).
  • Esmalte amargo con certificado de calidad que puede conseguirse en farmacias.

¡¡Recordar!! no ejercer presión para no generar un alto nivel de estrés, al igual que se debe evitar avergonzarlos/as y regañarles ya que solo provocara un efecto negativo en los pequeños causándoles un sentimiento de vergüenza y frustración.

 

MARIA JOSÉ POZO MENDOZA

Familias emocionalmente fuertes

Familias emocionalmente fuertes

Familias: lo que necesitan

Las familias emocionalmente fuertes generalmente tienen algunas cosas en común:

  • seguridad emocional y física
  • mucha calidez, cuidado y atención positiva
  • reglas y rutinas firmes y justas
  • buena comunicación
  • conexiones con otros fuera de la familia.

Seguridad emocional y física

Todos los miembros de la familia deben dar al resto sensación de seguridad emocional y física.

Esto significa que cuando estás con tu familia, puedes relajarte y ser tú mismo. Está bien estar asustado, enfadado, excitado, ansioso o cualquier otra cosa cuando estás con tu familia. Esos sentimientos serán aceptados y entendidos.

Si tu hijo tiene una base familiar segura, es probable que tenga más confianza en sí mismo y en su capacidad para explorar el mundo fuera de su familia. Esto se debe a que sabe que puede acudir a ti en busca de consuelo, apoyo y protección si las cosas se ponen feas en un mundo grande y ancho, aunque sólo sea en el patio de recreo.

Consejos para crear seguridad y protección

Aquí hay algunas formas de crear sensación de seguridad en la familia:

  • Habla con tu pareja, sobre las rutinas que os gustaría crear para el peque y la familia, por ejemplo, cuentos para dormir. Las rutinas aumentan la sensación de seguridad y pertenencia al grupo.
  • Habla con tu hijo sobre los sentimientos. Incluso podría haber un momento regular para compartir los sentimientos. Por ejemplo, cada miembro de la familia podría compartir sus experiencias del día en la cena: “Que ha sido lo mejor del día” y “Que ha sido lo que menos nos ha gustado del día”.
  • Piensa lo que harás para manejar los “grandes” sentimientos de una manera calmada. Si os sentís estresados o molestos, puede que os guste dar un paseo o escuchar música.
  • Si te sientes de mal humor y enojado la mayor parte del tiempo, sería bueno que te concentraras en cuidarte o en buscar ayuda para manejar estos sentimientos.
  • Mostrar respeto por los demás escuchando, esperando a que la gente termine de hablar y evitando las críticas. Si necesitas estrategias, podrías buscar formas de mejorar tus habilidades de negociación, de resolución de problemas y de manejo de conflictos.

Como padres, la forma en que os sentís y os comportais puede tener un gran efecto en  los otros miembros de la familia, especialmente en tu hijo. Por ejemplo, si te sientes enfadado o estresado, tu hijo también podría sentirse así. Por eso es tan importante que te cuides, elijas un estilo de vida saludable y obtengas apoyo si lo necesitas.

Amor, cuidado y atención positiva en la familia

Ser cariñoso y afectuoso con tu familia, ayuda a construir buenas relaciones.

Los niños de familias cariñosas y afectuosas se llevan mejor con otros niños y profesores, y son menos propensos a los conflictos. Además, el afecto hace que tu hijo se sienta especial, lo que puede ayudarle a afrontar los altibajos en la vida.

La atención positiva también es importante. Esta es la forma en que muestras lo agradable que es la relación con tu peque, por ejemplo, poniéndote a su altura y mostrando interés en lo que está haciendo. La atención positiva crea conexión y muestra a tu hijo que estás disponible si lo necesita.

Aunque tus hijos tengan diferentes temperamentos, necesidades y talentos, todos ellos necesitan tu interés, estímulo y elogios para ayudarles a sentirse bien consigo mismos. Esto aumenta su autoestima y confianza.

Consejos para crear amor y atención positiva en la familia

Aquí hay algunas sugerencias para tu familia:

  • Dile a tu hijo cuánto lo quieres, y busca oportunidades para decirle que estás orgulloso de él.
  • Sonríe y mira a los ojos de tu hijo cuando le hables.
  • Muestra afecto físico siempre que puedas.
  • Elogia y anima a las personas de la familia cuando hagan algo bueno o algo cariñoso por los demás. Por ejemplo, “Noa, gracias por preparar la merienda de tus hermanos, ha sido de gran ayuda”.
  • Demuestra tu amor creando momentos divertidos para compartir juntos.
  • Crea oportunidades para un tiempo especial uno a uno, haciendo algo que ambos disfrutéis.

Rutinas y reglas para familias felices

Las reglas firmes y justas permiten que todos en la familia sepan lo que se espera y cómo comportarse. Las rutinas pueden ayudar a los miembros de la familia a llevarse mejor, y hacer la vida familiar más pacífica.

Las reglas efectivas son declaraciones claras sobre cómo la familia quiere cuidar y tratar a sus miembros. Elige las cosas más importantes sobre las que establecer reglas, por ejemplo, una regla sobre no lastimarse físicamente unos a otros sería una obligación para la mayoría de las familias. También puede desarrollar reglas sobre seguridad, cortesía, rutinas diarias y respeto mutuo.

Cuando los niños se crían en familias con rutinas y reglas apropiadas, les va mejor en la escuela y es menos probable que se involucren en actividades de riesgo cuando son adolescentes. Las reglas justas y las consecuencias razonables ayudan a los niños a aprender límites que pueden utilizar en otras áreas de sus vidas; por ejemplo, los límites en el hogar pueden ayudar a los niños a seguir las reglas en la escuela.

Las rutinas son las actividades regulares planificadas que haces la mayoría de los días, por ejemplo, hacer las comidas, vestirte, ir a la cama y así sucesivamente. Estas actividades ayudan a que la casa funcione sin problemas.

Las rutinas también le permiten tu hijo saber lo que es importante para la familia. Pueden ayudar a fortalecer sus creencias y valores compartidos, y construir un sentido de pertenencia y unión en casa. Construyen un sentido de previsibilidad y estabilidad cuando hay otras tensiones en la vida familiar.

Consejos para crear reglas y rutinas

Aquí hay algunas sugerencias para crear reglas y rutinas familiares:

  • Involucra a tu hijo en las tareas y los quehaceres y déjalo que te ayude a averiguar quién hace qué en la familia. Esto le da un sentido de contribución a la vida familiar.
  • Organizar reuniones regulares para que tu hijo participe en la creación de reglas familiares y en la planificación de eventos.
  • Adapta las rutinas y reglas a medida que tu hijo crezca. Esto puede ser tan simple como dejar que se vaya a la cama más tarde o que se le marque una hora de llegada, o dejar que haga la cena una noche a la semana.
  • A medida que tu hijo llega a la adolescencia, puedes explicarle que la independencia adicional va acompañada de una responsabilidad adicional.

Las rutinas pueden ayudar realmente a los niños con discapacidad, a los que les puede resultar difícil comprender o afrontar el cambio.

Puedes pinchar aquí para saber más sobre las rutinas familiares.

Buena comunicación

Las familias que se apoyan mutuamente se comunican bien sobre las cosas buenas y malas. Esto les permite celebrar juntos cuando los tiempos son buenos y hablar de los problemas cuando los tiempos son difíciles.

La buena comunicación en la familia trata:

  • animar a los miembros de la familia a hablar entre ellos – y escuchar para que todos tengan la oportunidad de expresar cómo se sienten
  • ayudar a los niños a aprender palabras que expresen sus pensamientos y deseos, para que sepan cómo pedir lo que necesitan o quieren
  • realmente escuchando y respondiendo de manera sensible a todo tipo de cosas – no sólo cosas bonitas o buenas noticias, sino también la ira, la vergüenza, la tristeza o el miedo
  • Escuchar el problema de un miembro de la familia y sentir empatía, sin sentir que tienes que resolver el problema o dar consejos
  • aprender a negociar y comprometerse cuando hay un problema, para que cada uno obtenga parte de lo que quiere
  • centrándose en el lenguaje corporal y las acciones, así como en las palabras.

Consejos para crear una buena comunicación

Aquí hay algunas sugerencias para crear una buena comunicación en la familia:

  • Intenta dejar de hacer lo que estás haciendo y presta toda tu atención cuando tu peque quiere hablar contigo. Si en ese momento no puedes prestar toda tu atención, hazle saber que tiene que esperar un poco y luego será su momento.
  • Deja una nota en su almuerzo del cole para que sepa que está pensando en él.
  • Comer juntos en familia tan a menudo como sea posible, con el televisor apagado. Este es un momento en el que mejor podéis compartir lo que está pasando en el día.
  • Cuando las emociones se vuelvan intensas, habla con tu hijo sobre lo que siente y pregúntele qué necesita.

Conexión con otros grupos

Estar conectado con otras personas que se preocupan por ellos es importante para los niños. Las conexiones valiosas incluyen el resto de la familia, amigos, escuela y vecinos.

Las conexiones ayudan a desarrollar la autoestima de los niños. Les dan un sentido más fuerte de su lugar en la familia, como nietos, primos o sobrinos. Y estar conectado con otros grupos de personas ayuda a los niños a aprender a relacionarse.

Otros adultos importantes pueden ser un apoyo para la familia cuando los tiempos son difíciles – por ejemplo, si hay una muerte en la familia – o una buena diversión cuando se van de vacaciones juntos o celebran ocasiones importantes.

Consejos para conectar a tu familia con otros

Aquí hay algunas sugerencias para conectar a tu familia con otros:

  • Anima a tus hijos a ver a sus abuelos, tías, tíos y primos. Si viven lejos, hablen con ellos por teléfono, escriban cartas o videollamadas.
  • Invite a los abuelos, tías, tíos, primos o amigos de la familia  a eventos que sean importantes para tu peque, por ejemplo, una actuación.

Rutinas: cómo y por qué funcionan

Rutinas: cómo y por qué funcionan

Rutinas: lo básico

Las rutinas son cómo las familias se organizan para hacer las cosas, pasar tiempo juntos y divertirse. Cada familia tiene sus propias rutinas únicas. Las rutinas ayudan a los miembros de la familia a saber quién debe hacer qué, cuándo, en qué orden y con qué frecuencia.

Por ejemplo, tu familia podría tener:

  • rutinas diarias para las mañanas de trabajo y escuela, la hora del baño, la hora de acostarse, las comidas, los saludos y las despedidas
  • rutinas semanales para las tareas domésticas, como lavar y limpiar
  • otras rutinas que implican vacaciones y reuniones familiares.

La vida familiar suele ser más agradable si hay unas pocas rutinas.

Las rutinas también permiten que tus hijos sepan lo que es importante para la familia. Por ejemplo, las rutinas realmente especiales a veces se llaman rituales. Estos pueden ayudar a fortalecer sus creencias y valores compartidos, y a crear un sentido de pertenencia y unión en  familia.

El mantenimiento de las rutinas diarias normales puede facilitar que los niños se enfrenten a acontecimientos estresantes, como el nacimiento de un nuevo hijo, un divorcio, la enfermedad o la muerte de un miembro de la familia o el traslado a una nueva ciudad o país.

Los niños: por qué las rutinas son buenas para ellos

A algunos niños les gusta y necesitan la rutina más que otros. Sin embargo, en general, las rutinas tienen los siguientes beneficios para los niños:

Seguridad y pertenencia

Un entorno doméstico organizado y predecible ayuda a los niños y adolescentes a sentirse seguros y atendidos, especialmente en momentos de estrés o en etapas difíciles del desarrollo, como la pubertad.

Además, las rutinas construidas en torno a la diversión o el tiempo que pasan juntos fortalecen las relaciones familiares. Por ejemplo, leer un cuento juntos antes de acostarse o ir a comer un bocadillo después de la extraescolar puede convertirse en un momento especial para lo compartan.

Habilidades y responsabilidad

Tener tareas que hacer en las rutinas familiares ayuda a los niños y adolescentes a desarrollar un sentido de responsabilidad y algunas habilidades básicas como la capacidad de administrar el tiempo. Estas son habilidades que los niños pueden usar para toda la vida.

Y cuando los niños pueden hacer sus partes de la rutina con menos ayuda o supervisión por tu parte, también les ayuda a ser más independientes.

Hábitos saludables

Las rutinas pueden ser una forma de enseñar a los niños más pequeños hábitos saludables, como cepillarse los dientes, tomar medicamentos con regularidad, hacer algo de ejercicio o lavarse las manos después de ir al baño.

Esto significa que las rutinas pueden ser buenas para la salud de los niños. Por ejemplo, los niños que se lavan las manos con más regularidad pueden tener menos probabilidades de resfriarse y de contraer otras enfermedades comunes. Además, las rutinas pueden reducir el estrés, y un menor estrés es bueno para el sistema inmunológico de los niños.

Las rutinas diarias también ayudan a ajustar los relojes de nuestro cuerpo. Por ejemplo, las rutinas para dormir ayudan a los cuerpos de los niños a “saber” cuándo es la hora de dormir. Esto puede ser de gran ayuda cuando los niños llegan a la adolescencia y sus relojes corporales empiezan a cambiar.

Las rutinas tienen muchos beneficios, pero también es bueno para los niños y los padres tener tiempo libre para jugar, relajarse o ser creativos.

Padres: por qué las rutinas son buenas para ti

Las rutinas requieren un esfuerzo para crear. Pero una vez que las has creado, tienen muchos beneficios:

  • Las rutinas te ayudan a realizar tus tareas diarias y te dan tiempo para otras cosas.
  • Las rutinas regulares y constantes pueden ayudarte a sentir que estás haciendo un buen trabajo como padre.
  • Cuando la vida es ajetreada, las rutinas pueden ayudar a sentirse más organizado y en control, lo que reduce el estrés.
  • Las rutinas a menudo te liberan de tener que resolver disputas y tomar decisiones. Por ejemplo, si el domingo por la noche es la noche de la pizza, nadie tiene que discutir sobre lo que hay para la cena.

Si sientes que no tienes suficiente tiempo para pasar con tus hijos, podrías pensar si ellos podrían involucrarse más en las rutinas existentes. ¿Cómo podría cambiar las rutinas para incluir a tus hijos? Y si hay actividades que quieres hacer pero no encuentras tiempo para ellas, ¿puedes incluir algunas de ellas en la rutina regular de la familia?

¿Qué es lo que hace una buena rutina diaria?

No hay ninguna regla sobre cuántas o qué tipo de rutinas debes tener . Todas las familias son diferentes, y lo que funciona bien para una familia puede no funcionar para otra.

Tus rutinas deben basarse en las necesidades individuales de tu familia. Pero las efectivas comparten tres características clave:

  • Bien planeado: en una buena rutina, todos entienden sus papeles, saben lo que tienen que hacer y ven sus papeles como razonables y justos. Por ejemplo, tus hijos saben que se turnan para lavar los platos cada noche después de la cena.
  • Regular: las buenas rutinas se convierten en parte de la vida familiar diaria. Por ejemplo, todos pueden esperar con interés las barbacoas del sábado por la noche con los amigos.
  • Predecible: en una buena rutina, las cosas suceden en el mismo orden. Por ejemplo, siempre lavas los uniformes escolares el fin de semana, así sabes que estarán listos para el lunes por la mañana.

Las rutinas para los niños con discapacidades pueden ser de gran ayuda. Pueden ser aún más importantes para los niños que tienen dificultades para comprender o afrontar los cambios.

Niños pequeños: ideas para las rutinas diarias

Para los niños pequeños, podrías tener rutinas para..:

  • prepararse por la mañana
  • reunirse con otros niños para jugar, tal vez en un grupo de juego
  • horario de comidas
  • pasar el tiempo jugando y hablando juntos cada día
  • leyendo libros o contando historias
  • …tener un tiempo de tranquilidad y acostarse por la noche.

Una rutina para los niños pequeños a la hora de dormir podría ser cepillarse los dientes y cambiar el pañal, pasar un rato tranquilo mientras leen un libro, y luego meterse en la cama para una canción especial y un beso de buenas noches.

Niños en edad escolar: ideas para las rutinas diarias

Para los niños en edad escolar, podrías tener rutinas para..:

  • prepararse por la mañana y acostarse por la noche
  • ordenar los juguetes
  • reunirse con otros niños para jugar, quizás después de la escuela una o dos veces a la semana
  • haciendo actividades extraescolares
  • haciendo tareas, por ejemplo, poner la mesa, cargar el lavavajillas, ayudar con la lavadora o cuidar de las mascotas.

Adolescentes: ideas para las rutinas diarias

Los niños mayores y los adolescentes pueden crecer fuera de, o empezar a desafiar, algunas rutinas. Probablemente necesites ser flexible y adaptar las rutinas a medida que tus hijos crezcan . Por ejemplo, es posible que tengas que cambiar las rutinas de la hora de acostarse o las tareas que los niños hacen en la casa.

Para los adolescentes, podrías tener rutinas para..:

  • lavar la ropa u otras tareas como hacer las camas y limpiar las habitaciones
  • haciendo los deberes
  • haciendo actividades extraescolares, incluyendo pasatiempos o deportes.

Una rutina nocturna entre semana para tu hijo adolescente podría incluir llegar a casa después de un entrenamiento deportivo, darse una ducha rápida, sentarse a cenar en familia y luego ayudar a lavar y limpiar antes de hacer una hora más o menos de tarea.

Rutinas para toda la familia: ideas

Podrías tener rutinas para..:

  • preparar y comer juntos
  • pasar tiempo en familia, como paseos regulares los fines de semana o noches de cine
  • teniendo reuniones familiares, o simplemente tomando turnos para hablar del día
  • pasar un tiempo especial de uno a uno con los padres
  • Ponerse al día con la familia y los amigos
  • participando en días especiales de celebración o actividades.

Retirar el pañal: cuándo y cómo hacerlo

Retirar el pañal: cuándo y cómo hacerlo

Signos de que tu peque está listo

Es posible que vea signos de que tu hijo está listo para ir al baño a partir de los dos años de edad . Algunos niños muestran signos de estar listos desde los 18 meses, y algunos pueden ser mayores de dos años.

Está mostrando signos de estar listo si:

  • Están caminando y pueden sentarse por períodos cortos de tiempo.
  • Se están volviendo generalmente más independientes cuando se trata de completar tareas, incluyendo decir “no” más a menudo.
  • Se están interesando en ver a otros ir al baño – esto puede hacerte sentir incómodo, pero es una buena manera de introducir hábitos.
  • Tienen pañales secos hasta dos horas – esto demuestra que pueden almacenar la orina en su vejiga (que se vacía automáticamente en los bebés más pequeños o recién nacidos).
  • Te dirán con palabras o gestos cuando hagan caca o pipí en su pañal – si pueden decírtelo antes de que ocurra, están listos para el entrenamiento.
  • Les empiezan a no gustar de llevar un pañal, quizás tratando de quitárselo cuando está mojado o sucio.
  • Tienen evacuaciones intestinales regulares, suaves y formadas.
  • Pueden subirse y bajarse los pantalones.
  • Puede seguir instrucciones simples como “Dale la pelota a papá”.
  • Muestran comprensión sobre las cosas que tienen su lugar alrededor del hogar.

No es necesario que todos estos signos estén presentes para que esté listo. Una tendencia general te hará saber que es hora de empezar.

Si está pensando en retirarle el pañal, puedes ver nuestra “Guía del pañal“, donde tendrás más información e imágenes que podrás imprimir y pegarla en algún lugar a mano.

Preparándose para ir al baño

Si crees que su hijo muestra signos de estar listo para retirarle el pañal, el primer paso es decidir si quieres usar un orinal o el inodoro .

Hay algunas ventajas de usar un orinal – es móvil, puedes ver con más claridad si ha evacuado y algunos niños lo encuentran menos aterrador que un inodoro. Trata de averiguar la preferencia de tu hijo. Algunos padres animan a sus hijos a usar tanto el inodoro como el orinal.

En segundo lugar, asegúrese de que tiene todo lo necesario . Por ejemplo, si tu hijo está usando el inodoro, necesitará un escalón para subirse. También necesitará un asiento adaptado más pequeño que se ajuste de forma segura dentro del asiento del inodoro existente, porque algunos niños se sienten incómodos al caerse.

Tercero, es mejor planear el entrenamiento para ir al baño para un momento en el que no haya grandes cambios en tu vida familiar. Los cambios pueden incluir irse de vacaciones, comenzar a ir a la guardería, tener un nuevo bebé o mudarse de casa. Puede ser una buena idea planear el entrenamiento en el uso del baño para mucho antes o después de estos cambios.

Además, el entrenamiento para ir al baño puede ser mejor si tú y tu hijo tenéis una rutina diaria regular. De esta manera, la nueva actividad de usar el baño o el orinal puede encajar en su rutina normal.

Aquí hay algunos consejos para prepararse :

  • Enséñele algunas palabras para ir al baño, por ejemplo, “pipí”, “caca” y “necesito ir”.
  • Cuando le cambies el pañal a tu hijo, pon los pañales mojados y sucios en el orinal – esto puede ayudar a su hijo a entender para qué sirve el orinal.
  • Deja que intente sentarse en el orinal o en el adaptador del inodoro para familiarizarse con ellos.
  • Deja que te vea o a otros miembros de la familia usando el baño, y que hable de lo que estás haciendo.
  • Intenta que coma mucha fibra y beba mucha agua. El estreñimiento puede hacer que dejar el pañal sea más difícil.

Una vez que empiece, el entrenamiento para ir al baño puede tomar días, semanas o meses. La clave es no obligar a tu hijo y dejar que aprenda a su propio ritmo. Y si no coopera o parece poco interesado en dejar el pañal, será mejor esperar y volver a intentarlo en otro momento.

Empezando el entrenamiento para ir al baño

Es una buena idea empezar la retirada del pañal en un día en el que no tengas planes de salir de la casa . Los siguientes consejos pueden ayudar con el entrenamiento para ir al baño una vez que llegue el gran día.

Tiempo

  • Siéntalo en el orinal en momentos en los que a menudo se producen cacas, como 30 minutos después de comer o después de bañarse. Esto no funciona para todos los niños – el verdadero entrenamiento para ir al baño comienza cuando tu hijo es consciente de hacer pis o caca y está interesado en aprender el proceso.
  • Estate atento a las señales de que tu hijo necesita ir al baño. Las señales incluyen cambios de postura, encogimiento, estar en silencio o arrinconarse en una habitación.
  • Si no hace pipí o caca después de 3-5 minutos de estar sentado en el orinal o el inodoro, deja que se levante. Es mejor no hacer que se siente en el inodoro por largos períodos de tiempo.

Felicitación

  • Elogia a tu hijo por intentarlo (incluso si el progreso es lento), especialmente cuando tiene éxito. Podría decir: “Bien hecho por sentarse en el orinal”. Esto le permite saber que está haciendo un buen trabajo. Reduzca gradualmente la cantidad de elogios a medida que domina cada parte del proceso.
  • El primer día deberás sentarlo cada poco tiempo para que “por casualidad” el pipí o parte quede en el orinal y tu peque pueda ver lo que es.
  • En diferentes etapas a lo largo del día (pero no demasiado a menudo), pregunte a su hijo si necesita ir al baño. Basta con recordatorios suaves – es mejor si no se siente presionado.
  • Si tu hijo no lo consigue, intenta no frustrarse. Los niños no suelen tener accidentes a propósito, así que sólo limpia y cambia a tu peque sin malos comentarios ni alborotos.

Ropa

  • Deja de usar pañales (excepto si es para dormir por la noche y durante la siesta). Empieza a usar calzoncillos  o braguitas. Incluso puedes dejar que tu peque los elija, lo que puede ser algo que les emociona.
  • Viste a tu hijo con ropa que sea fácil de quitar, por ejemplo, pantalones con cintura elástica, en lugar de petos de cuerpo entero, o bodys. Si hace calor, tal vez lo más práctico es dejar al peque en ropa interior cuando esté en casa.

Higiene

  • Deberás seguir limpiando a tu peque el culete hasta que aprenda a hacerlo. Recuerda que debes limpiarle de adelante hacia atrás, especialmente con las niñas.
  • Si es chico, al principio de la retirada del pañal puedes hacer que aprenda a orinar de pie, esto se lo facilitará.
  • Es muy importante que desde el principio enseñes a tu peque a limpiarse las manos después de ir al baño. Esta puede ser una actividad divertida que su hijo disfruta como parte de la rutina. Si pinchas aquí verás una canción que te ayudará.

Recursos

Tanto en nuestra “Guía del pañal” como en nuestros apartados de “Cancionero” o “Actividades” podrás acceder a mucha más información y ayuda para superar con éxito esta etapa.

 

Salir a pasear mientras se retira el pañal

Es más fácil quedarse en casa unos días cuando empiezas a entrenar para ir al baño, pero probablemente tendrás que salir en algún momento.

Siempre intenta que haga pis justo antes de salir de casa.

Donde quiera que vayas, es una buena idea comprobar dónde está el baño más cercano. Si vas a un centro comercial, pregúntele a su hijo si necesita ir cuando llegue allí. Esto puede ayudar a que su hijo se familiarice con la nueva zona.

Es mejor llevar una muda de ropa interior y ropa cuando salgas, hasta que tu peque se sienta muy seguro para usar el baño. También es una buena idea llevar bolsas de plástico para la ropa mojada o sucia.

Contratiempos y accidentes

Aprender a hacer caca en el baño lleva tiempo. Puedes esperar accidentes y contratiempos, son sólo una parte del proceso.

Si tu peque se molesta por un accidente, hazle saber que no importa y que no hay necesidad de preocuparse.

Aquí hay ideas para ayudar a evitar accidentes :

  • Presta atención si dice que necesita ir al baño inmediatamente. Puede que tengan razón.
  • Si estás seguro de que tu hijo no ha hecho caca o pipí en un tiempo, recuérdele que tal vez tenga que ir. Puede estar tan entretenido en lo que está haciendo que no se da cuenta de que tiene que ir hasta que sea demasiado tarde.
  • Asegúrate de que el orinal o el inodoro sean siempre fácil de alcanzar y de usar.
  • Recuérdale que orine justo antes de irse a la cama.

Trata de mantener la calma si la retirada del pañal parece tardar más de lo esperado. Sé positivo sobre los logros de tu hijo, porque lo logrará con el tiempo. Demasiada tensión o estrés puede conducir a sentimientos negativos y puede hacer que evite ir al baño.

Problemas de salud

Vale la pena estar atento a posibles problemas relacionados con la retirada del pañal. Los signos que hay que buscar incluyen:

  • un gran aumento o disminución en el número de cacas.
  • cacas muy duras.
  • cacas muy blandas.
  • sangre en la caca o el pis (a veces aparece como pis turbio)
  • dolor cuando va al baño.

 

Ciclos del sueño

Ciclos del sueño

¿Por qué es importante el sueño?

El sueño restaura físicamente a los niños, los ayuda a crecer (cuando duermen, su cuerpo produce la hormona del crecimiento. Es una de las razones por las que en épocas de crecimiento rápido, duermen más). También les ayuda a aprender y a recordar cosas, y refuerza su inmunidad.

Los niños de todas las edades necesitan dormir lo suficiente para poder jugar, aprender y concentrarse durante el día.

Dormir a diferentes edades

Los bebés, niños y adolescentes necesitan diferentes cantidades de sueño.

El tiempo de sueño cambia a según van creciendo. Por ejemplo, a medida que los bebés crecen, empiezan a dormir menos durante el día y más por la noche. Y van reduciendo horas de sueño.

Las necesidades y los patrones de sueño de los niños varían, por lo que la información a continuación es sólo una guía . El sueño de tu hijo puede ser diferente.

Bebés menores de 6 meses: cuándo y cuánto duermen

Recién nacidos

Los recién nacidos duermen en cortos intervalos durante el día y la noche.

Tienen dos tipos diferentes de sueño: el sueño activo y el sueño tranquilo. En el sueño activo, el bebé se mueve de un lado a otro. Es posible que vea sacudidas o succión. En el sueño tranquilo, el bebé está quieto y respira de manera uniforme.

Los recién nacidos se mueven a través de un sueño activo y tranquilo en ciclos que duran unos 30-50 minutos. Pueden despertarse después de un ciclo de sueño y necesitar ayuda para volver a dormirse.

Bebés de 3 a 6 meses

A los tres meses, los bebés empiezan a desarrollar patrones de sueño nocturno y diurno, y tienden a empezar a dormir más durante la noche.

A los 3-6 meses, los bebés pueden empezar a moverse hacia un patrón de 2 o 3 horas de sueño diurno de hasta dos horas cada uno. Todavía podrían despertar al menos una vez por la noche.

Bebés de 6 a 12 meses: cuándo y cuánto duermen

Dormir durante la noche

A partir de los seis meses, los bebés duermen más tiempo por la noche.

La mayoría de los bebés están listos para ir a la cama sobre las 20:00 horas. Normalmente tardan menos de 30 minutos en dormirse, pero aproximadamente 1 de cada 10 bebés tarda más tiempo.

La mayoría de los bebés pueden dormir durante un período de hasta seis horas o más por la noche.

Casi dos tercios de los bebés se despiertan sólo una vez durante la noche y necesitan un adulto que los haga dormir. Aproximadamente 1 de cada 10 bebés grita de 3 a 4 veces por noche.

Más de un tercio de los padres dicen que sus bebés tienen problemas de sueño a esta edad.

Dormir durante el día

La mayoría de los bebés de entre 6 y 12 meses todavía duermen siestas durante el día. Estas siestas suelen durar de 1 a 2 horas. Algunos bebés duermen más tiempo, pero hasta un cuarto de los bebés duermen una siesta de menos de una hora.

Los niños se despiertan por la noche en parte porque están preocupados por ser separados de sus padres. Esto es normal. Los niños necesitan superar esta preocupación como un paso para convertirse en durmientes más independientes.

Niños pequeños: cuándo y cuánto duermen

Los niños pequeños necesitan alrededor de 12-13 horas de sueño cada 24 horas. Normalmente se trata de un sueño de 10-12 horas por noche, y una siesta de 1-2 horas durante el día.

A algunos niños pequeños no les gusta ir a la cama por la noche. A menudo esto es porque les gustaría quedarse despiertos con la familia. Este es el problema de sueño más común reportado por los padres. Alcanza su punto máximo alrededor de los 18 meses y mejora con la edad.

Menos del 5% de los niños de dos años se despiertan tres o más veces durante la noche.

Preescolares: cuándo y cuánto duermen

Los niños de 3 a 5 años necesitan 11-13 horas de sueño por noche.

Algunos niños de preescolar también pueden tener una siesta de día que dura aproximadamente una hora.

Niños de 5 a 11 años: cuándo y cuánto duermen

Niños de edad:

  • 5-8 años necesitan alrededor de 10-11 horas de sueño por noche
  • Los niños de 9 a 11 años necesitan de 9 a 11 horas de sueño por noche.

A partir de los cinco años de edad, los niños ya no necesitan una siesta si duermen lo suficiente durante la noche.

Los niños en edad de escuela primaria suelen estar cansados después de la escuela y pueden esperar a la hora de acostarse a partir de las 20:00.

Adolescentes: cuándo y cuánto duermen

Los niños que entran en la pubertad generalmente necesitan alrededor de 8-10 horas de sueño por noche para mantener el mejor nivel de alerta durante el día.

Los cambios en el reloj interno del cuerpo o en el ritmo circadiano durante la adolescencia significan que es normal que los adolescentes quieran irse a la cama más tarde por la noche – a menudo alrededor de las 11 de la noche o más tarde – y luego levantarse más tarde por la mañana.

Más del 90% de los adolescentes no duermen la cantidad recomendada. Dormir lo suficiente y de buena calidad es importante durante este período, porque el sueño es vital para la capacidad de pensar, aprender y concentrarse. La falta de sueño en estos años también se ha relacionado con condiciones de salud mental como la depresión y la ansiedad.

Acerca de los ciclos de sueño

Todos nosotros hacemos ciclos entre los diferentes tipos de sueño durante la noche y también durante las largas siestas.

A partir de los seis meses de edad, un ciclo de sueño contiene:

  • movimiento ocular rápido (REM) sueño
  • …el sueño no REM.

En el sueño REM , los globos oculares parpadean de un lado a otro debajo de los párpados. El sueño REM también se llama sueño de ensueño.

El sueño no REM consiste en un sueño profundo y un sueño ligero. Es difícil despertar a un niño en un sueño profundo. Los niños con un sueño ligero se despiertan fácilmente.

La cantidad de sueño REM y no REM en un ciclo cambia a lo largo de la noche.

Cómo los ciclos de sueño afectan el sueño de los niños

Los niños tienen mucho sueño profundo no REM en las primeras horas después de que se duermen. Por eso los niños duermen tan profundamente en las primeras horas después de irse a la cama y no se les molesta con nada.

Los niños tienen más sueño REM y un ligero sueño no REM en la segunda mitad de la noche. Los niños se despiertan más fácilmente de este tipo de sueño, por lo que podrían despertar más durante este tiempo que al principio de la noche.

En los primeros años de la infancia, los ciclos de sueño se alargan a medida que los niños crecen. En los niños de tres años, los ciclos de sueño son de unos 60 minutos. A los cinco años, los ciclos de sueño han madurado hasta alcanzar la duración adulta de unos 90 minutos.

Los niños pueden despertarse brevemente al final de cada ciclo de sueño y no ser conscientes de ello o recordarlo por la mañana. Esto es normal, y todos los niños lo hacen. Pero algunos niños gritan cuando se despiertan al final de cada ciclo de sueño y necesitan ayuda para establecerse de nuevo.

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Cantar en un segundo idioma

Cantar en un segundo idioma

Cantar en un segundo idioma: por qué es bueno para los niños

Cantar es una forma divertida de ayudar a tu hijo a aprender y recordar las palabras y la estructura de las oraciones en un segundo idioma.

Cuando tu peque canta canciones con palabras o coros repetidos, practica mucho con nuevas palabras y estructuras de frases. Esto le ayuda a recordar las nuevas palabras.

Las canciones con un significado cultural o personal – por ejemplo, las canciones transmitidas en la familia – pueden tener un significado extra para tu hijo.

Cómo cantar con tu hijo en un segundo idioma

Lo que necesitas para cantar con tu peque en un segundo idioma es elegir una canción sencilla y repetitiva. Puedes pulsar aquí para acceder a nuestro cancionero y encontrar canciones en otro idioma con estas características.

Aquí hay algunas ideas para que cantes con tu hijo:

Cantar en un segundo idioma: adaptación para niños de diferentes edades

Puedes cantar canciones en diferentes idiomas a tu bebé tan pronto como nazca o incluso antes. No tienes que esperar a que empiece a hablar o a que hable con fluidez un idioma. Los niños pueden aprender dos o más idiomas al mismo tiempo.

Una canción pop pegadiza puede ser una buena manera para que tu hijo mayor aprenda un idioma. Es posible que tu hijo sólo reconozca una o dos palabras o frases, pero si le gusta lo suficiente seguirá escuchando hasta que entienda más. Puede que antes quieras comprobar la letra para asegurarte de que el contenido es adecuado.

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